AYOTZINAPA y Ocho años después

Faltan 10 días para que se cumplan ocho años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el ambiente no podría estar más tenso en vísperas de esa conmemoración. Las conclusiones de las nuevas investigaciones que dio el subsecretario Alejandro Encinas, como cabeza de la Comisión para la Verdad y la Justicia, con las que, según el discurso oficial, se sepulta definitivamente la “verdad histórica” con el encarcelamiento de su creador, el exprocurador Jesús Murillo Karam, no convencieron del todo a los padres de los estudiantes ni a sus abogados y defensores que lo tomaron con escepticismo y pidieron su opinión al GIEI, que también ha expresado dudas sobre el informe oficial.

“No conocimos, ni hemos accedido directamente y examinado el material del cual surgieron las capturas de pantalla que aparecen a partir de la página 38 del Informe. Tampoco hemos accedido a los peritajes que se practicaron sobre los mismos”, dicen los Expertos Independientes en un comunicado, luego de que los padres les pidieran revisar la veracidad y solidez del documento presentado por el gobierno de López Obrador. Se refieren a la narración de lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, a las horas posteriores y a los intentos por esconder lo sucedido. En las páginas que mencionan del informe oficial se habla de que las corporaciones policiacas participaron junto a Guerreros Unidos en el secuestro a los jóvenes, su asesinato posterior y la dispersión de los cuerpos en distintos puntos de la zona; toda la narración se sostiene en mensajes de texto y llamadas interceptadas de teléfonos que son los que dice el GIEI que no han visto.

Y es que lo que los padres de los jóvenes desaparecidos y sus representantes como Vidulfo Rosales han reclamado desde hace años, es que la Fiscalía General de la República dé un vuelco real a la investigación y documente, por ejemplo, el vínculo entre las autoridades de Guerrero con el crimen organizado, una línea en la que no ahonda el nuevo informe de la Comisión de la Verdad. Las mismas investigaciones, tanto las anteriores como las nuevas, señalaban que uno de los líderes de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias, financió campañas políticas en el estado, entre ellas la del exgobernador Ángel Aguirre Rivero, quien ya en el poder permitió que ese grupo criminal tomara el control de los municipios de Iguala, Cocula y Huitzuco, además de controlar los cuerpos policiacos de la zona centro de Guerrero.

Justo ayer que un juez federal, con sede en Tamaulipas, absolvió al exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, del delito de secuestro, que es apenas uno de los que le imputaron para encarcelarlo, se revive la historia nunca aclarada y menos investigada sobre la relación personal y sentimental que existió entre Ángel Aguirre y María de los Ángeles Pineda, hermana de Mario Pineda Villa, alias el “MP”, y Alberto Pineda Villa, “El Borracho”, ambos asesinados justo hace ocho años, después de los hechos de Iguala, y quienes fueron miembros del Cártel de los Beltrán Leyva.

El mismo abogado Vidulfo Rosales insistió durante años en que se recopilaran evidencias que obran en expedientes judiciales para probar la participación de Ángel Aguirre Rivero, a través de la policía estatal, además de la Dirección Estatal de Protección Civil que también habrían actuado aquella noche del 26 de septiembre de 2014 en la cacería de los estudiantes normalistas.

Y si todas esas dudas y escepticismo no fueran suficientes para augurar un complicado y tenso 26 de septiembre, como el que se aproxima en 10 días, circula en el gobierno federal una versión que dice que desde Palacio Nacional se ha dado la orden de “cancelar o suspender” las 20 órdenes de aprehensión giradas en contra de mandos de 20 mandos militares y personal de tropa del Ejército mexicano de los batallones 27 y 41 en la ciudad de Iguala. La versión, de fuentes confiables, dice que la presión de las cúpulas militares estaría detrás de esa petición para que se suspendan las órdenes, pero que la Fiscalía General de la República se niega a desistirse de las acusaciones que presentó al Juez Segundo de Procesos Penales en el Estado de México.

Y hablando de impunidades en el caso Ayotzinapa, el martes en Hermosillo, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, encabezó el acto en honor de los Niños Héroes con discursos y ofrendas de honor en el monumento a los cadetes caídos que existe en la capital sonorense. Todo muy bien, el gobernador en su discurso le echó flores al Ejército, habló de que “son el alma del pueblo”, que buscan “la seguridad y la justicia” y que “han entregado su vida para recuperar la seguridad” en su estado. Lo acompañaba el comandante de la 4ta. Zona Militar, general Héctor Francisco Morán, además de miembros de su gabinete y ahí es donde se apareció el fantasma de Ayotzinapa: entre los colaboradores de Alfonso Durazo estaba presente Gustavo Salas Chávez, quien funge como secretario técnico de la Mesa Estatal de Seguridad.

Resulta que Gustavo Salas fue el titular de la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SEIDO) en el gobierno de Peña Nieto y fue el responsable de armar el expediente de la llamada “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas, esa que tiene en la cárcel al exprocurador Murillo. Salas Chávez, quien hoy es hombre de todas las confianzas de Durazo, fue un colaborador muy cercano de Tomás Zerón, quien sigue prófugo y en proceso de extradición desde Israel. De hecho, su nombre, junto con el de Murillo Karam y el de Zerón, aparece en las nuevas indagatorias como los responsables de haber planeado la “verdad histórica” que hoy pretende invalidar el subsecretario Alejandro Encinas. Y entonces es inevitable preguntar: ¿Por qué un gobernador como Alfonso Durazo protege a presuntos delincuentes? Y ¿por qué a Gustavo Salas no lo han llamado a declarar o a comparecer siendo un testigo clave en este caso? Tal vez esa respuesta la conozcan los padres de Ayotzinapa…

Por cierto, que el caso de Salas Chávez no es el único colaborador señalado por presuntos delitos en el gabinete de Durazo en Sonora; también está el caso de su jefe de Oficina, Rodolfo Castro Valdez, quien ha sido imputado dentro del proceso de peculado y corrupción que se sigue contra el gobierno de Jaime Bonilla Valdez, de quien Castro Valdez fue su secretario de Hacienda. Sería bueno saber con qué criterios escoge el gobernador de Sonora a sus colaboradores más cercanos… Ayer, el director de la Organización Mundial de la Salud, en un mensaje para todo el mundo dijo que, por fin, después de casi tres años de pandemia por Covid se empieza a ver la luz al final del túnel:

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

CD.AGUILA

el moustro de mountauk