historia de terror de fincas en El Salvador
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Relata un tío y su esposa de turno por aquel entonces, digo de turno porque cambiaba de mujer a cada rato, pero eso pues es otra historia, ahora bien, relata que ellos se aventuraron en una temporada de corta de café en el occidente del país, ellos provenían del departamento de La Paz, así que el frío les calo hondo durante esa temporada de trabajo en los cerros de ese lugar en el volcán de Santa Ana, se levantaban muy temprano ya que según cuentan te piden una cuota diaria de corta de café a entregar, así el día iniciaba muy temprano y a la vez muy helado, terminaba de igual manera, bajo la niebla tenebrosa de estos bosques en El Salvador; ya todos debían volver con su respectiva corta del día al casco de la hacienda.
El fuerte y helado viento del lugar sumado a la tenebrosa bruma, dan una sensación de soledad y tristeza, a la vez que el frío y las formas de las sombras de los cafetales durante la tarde noche, hacen sentir como si de repente fuese a suceder algo inusual o tenebroso en el lugar, o algo macabro pudiese saltar sobre ti de repente; el casco urbano de la hacienda es una edificación muy vieja, se puede decir que finales de siglo XIX o mas vieja aun. Esto da aun mas la sensación tétrica y de embrujo tenebroso de aquellos lugares, a eso le sumamos las múltiples historias de pactos con el demonio por parte de los propietarios de aquellas haciendas, esto unido con los demás elementos amigos, es una bomba de tiempo en las cabezas de los jornaleros, creyendo que de repente les puede pasar algo con criaturas del mas allá.
Así pues comentaban mis familiares de su experiencia en aquel lugar, manifestaban que gente veía cosas en los cerros durante su jornada laboral, escuchaban como si algo grande arrastrara la piel completa de una res o un animal muy grande, a lo que ellos se refieren como: "arrastrar un cuero" sonidos de cascos de caballo a todo galope en medio de los cafetales, carcajadas siniestras y a lo lejos y entre la maleza y la bruma, veían figuras extrañas que de repente desaparecen; lo peor y mas preocupante nunca fue escuchar o ver cosas no. Lo mas preocupante siempre fue la desaparición de jornaleros que nunca mas llegaban de su ardua jornada de trabajo, los encargados de la finca y caporales les buscaban pero jamas se volvia a saber de ellos, los rumores que escuchaban eran: otro mas que se llevo el diablo! Esto amigos, pues queda a su total criterio míos.
Ya en la finca, hacienda o mejor dicho el casco de esta, se servia la cena que las empleadas del lugar habían estado cocinando toda la tarde, unas tortillas grandes con frijoles y tal vez un trozo de cuajada, algunas veces carne, nada espectacular junto a una taza o vaso de café, luego de aquella cena todos se marchaban cansados a dormir y reponer energías para el nuevo día, aquí empezaba otro calvario para los empleados, pues ya casi llegando la media noche afuera de aquellas grandes galeras de madera se escuchaban quejidos, carcajadas macabras, pasos muy fuertes y golpes en las paredes de madera y otras de adobe; también les golpeaban el portal de acceso a la puerta de la galera, como tratando de tirarla abajo y los animales peleaban y hacían mucho ruido afuera. Algunos se atrevían a observar por las hendiduras de las paredes, pero nada había afuera...pero no se quedaba ahí...mas tarde una sombra espectral pasaba por en medio de la galera! Los jornaleros dormían contra las cuatro paredes de aquel inmenso lugar, mi tío relata que solo les tocaba envolverse de pies a cabeza esperando que aquello pasara rápido.
Otras noches hablaban de un enorme animal con la forma de un perro negro, pero no era el famoso cadejo y ese animal trataba de entrar a golpes en la galera pero no pasaba a mas de ser un susto, pues jamas entro en lo que el estuvo laborando ahí, jamas se supo que entrara aunque algunos decían que era el enviado de los patrones y el mismo diablo que deseaba llevarse a mas de alguno con el; ademas una enorme luz que de igual manera atravesaba la galera de un extremo de esta hasta salir por el otro. Así amigos muchos relatos de terror y estas curiosas experiencias de las fincas y cortas de café en El Salvador, hasta el día de hoy no me creo ninguna, pero eso si...cada quien juzgara y sacara sus propias conclusiones o conocerá mas de estas experiencias; la necesidad hacia trabajar y quedarse en estos lugares a la gente en una época donde viajar era duro, aun sabiendo que podría ser su ultimo día de trabajo.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones

Comentarios
Publicar un comentario